Preguntas del Catecismo Menor relacionadas con los capítulos 13-16
P. 35 ¿Qué es la santificación?
R. La santificación es aquella obra de la libre gracia de Dios por la cual somos completamente restablecidos a la imagen de Dios, y puestos en capacidad de morir más y más al pecado y de vivir píamente.
Ez. 36:27; Fil. 2:13; 2 Tes. 2:13; 2 Cor. 5:17; Ef. 4:23–24; 1 Tes. 5:23; Ez. 36:25–27; Rom. 6:4, 6, 12–14; 2 Cor. 7:1; 1 Pedro 2:24.
P. 36. ¿Cuáles son los beneficios que en esta vida acompañan a la justificación, la adopción y la santificación, o que se derivan de ellas?
R. Los beneficios que en esta vida acompañan a la justificación, la adopción y la santificación o que se derivan de ellas, son la seguridad del amor de Dios, la tranquilidad de conciencia, el gozo en el Espíritu Santo, el crecimiento en gracia y la perseverancia en ella hasta el fin.
Rom. 5:5; Rom. 5:1; Rom. 14:17; 2 Pedro 3:18; Fil. 1:6; 1 Pet. 1:5.
P. 84. ¿Qué es lo que todo pecado merece?
R. Todo pecado merece la ira y maldición de Dios, tanto en esta vida como en la venidera.
Mateo 25:41; Gál. 3:10; Ef. 5:6; Santiago 2:10.
P. 85 ¿Qué nos exige Dios para que escapemos de la ira y maldición que hemos merecido por el pecado?
R. Para que escapemos de la ira y maldición de Dios que hemos merecido por razón del pecado, Dios exige de nosotros la fe en Jesucristo, el arrepentimiento para vida, y el empleo diligente de todos los medios externos, por los cuales Cristo nos comunica los beneficios de redención.
Hechos 2:38; 1 Cor. 11:24–25; Col. 3:16.
P. 86. ¿Qué es la fe en Jesucristo?
R. La fe en Jesucristo es una gracia salvadora por la cual recibimos a Cristo como nos es ofrecido en el Evangelio, y confiamos solamente en él para la salud.
Ef. 2:8–9; Cf. Rom. 4:16; Juan 20:30–31; Gál. 2:15–16; Fil. 3:3–11.
P. 87. ¿Qué es el arrepentimiento para vida?
R. El arrepentimiento para vida es una gracia salvadora por la cual el pecador teniendo un verdadero sentimiento de sus pecados, y conociendo la misericordia de Dios en Cristo, con dolor y odio de sus pecados se convierten de ellos a Dios, con plena determinación de alcanzar una nueva obediencia.
Hechos 11:18; 2 Tim. 2:25; Sal. 51:1–4; Joel 2:13; Lucas 15:7, 10; Hechos 2:37; Jer. 31:18–19; Lucas 1:16–17; 1 Tes. 1:9; 2 Cron. 7:14; Sal. 119:57–64.; Mateo 3:8; 2 Cor. 7:10.